Marco Sanges, Unchain Melody. Photo: Courtesy Hay Hill Gallery.
lunes, 19 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Comedores de Loto
Hace aproximadamente 3000 años, Homero, el poeta, narró una historia acerca de un hombre llamado Odiseo, y sus viajes desde las guerras de Troya hacia Grecia, su hogar. El y sus hombres se enfrentaron a muchas aventuras a lo largo del camino, pero la que más he recordado siempre es aquella en que él y su tripulación desembarcaron en la isla de los Comedores de Loto.
Era una hermosa isla y Odiseo deseaba permanecer y descansar un rato allí.
Así que envió un par de exploradores para que averiguasen si los nativos eran amigables.
Esperó y esperó pero los exploradores nunca regresaron.
Lo que sucedió fue que se encontraron con los nativos, Los Comedores de Loto, quienes compartieron su comida con los exploradores. Pero su comida, los lotos, era una especie de droga, y los exploradores cayeron en la perdición y olvidaron todo acerca de su misión, acerca de su regreso a Grecia y todo lo demás. Todo lo que deseaban hacer era estar aturdidos y transportados.
Afortunadamente para ellos, Odiseo vino y los arrastró de regreso hacia el barco en medio de pataletas y gritos, los ató a sus asientos y los hombres de la tripulación remaron como locos, en caso de que alguien más comiera del loto y olvidara el camino de regreso a casa.
La historia de Odiseo es más que una simple historia acerca de un hombre Griego en un bote.
Es una historia acerca del largo viaje de nuestras vidas y de los obstáculos que se nos presentan a través del camino. Como adictos, nos estancamos en la Tierra del Loto, y olvidamos la misión, olvidamos las otras aventuras que nos esperan y olvidamos acerca del camino de regreso a casa.
La última visión que tuve de la isla de los comedores de loto, una tierra de sueños perfectos habitada por soñadores imperfectos.
¡Qué los dioses se apiaden de sus almas!
Era una hermosa isla y Odiseo deseaba permanecer y descansar un rato allí.
Así que envió un par de exploradores para que averiguasen si los nativos eran amigables.
Esperó y esperó pero los exploradores nunca regresaron.
Lo que sucedió fue que se encontraron con los nativos, Los Comedores de Loto, quienes compartieron su comida con los exploradores. Pero su comida, los lotos, era una especie de droga, y los exploradores cayeron en la perdición y olvidaron todo acerca de su misión, acerca de su regreso a Grecia y todo lo demás. Todo lo que deseaban hacer era estar aturdidos y transportados.
Afortunadamente para ellos, Odiseo vino y los arrastró de regreso hacia el barco en medio de pataletas y gritos, los ató a sus asientos y los hombres de la tripulación remaron como locos, en caso de que alguien más comiera del loto y olvidara el camino de regreso a casa.
La historia de Odiseo es más que una simple historia acerca de un hombre Griego en un bote.
Es una historia acerca del largo viaje de nuestras vidas y de los obstáculos que se nos presentan a través del camino. Como adictos, nos estancamos en la Tierra del Loto, y olvidamos la misión, olvidamos las otras aventuras que nos esperan y olvidamos acerca del camino de regreso a casa.
La última visión que tuve de la isla de los comedores de loto, una tierra de sueños perfectos habitada por soñadores imperfectos.
¡Qué los dioses se apiaden de sus almas!
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